viernes, 1 de julio de 2011

Mail de Patricia Walsh a una estudiante de Rosario

“Estimada Verónica:

Antes que nada, pido mil disculpas por la demora en responderle.
Ocurre que no tengo tiempo para nada, y entonces, este tipo de solicitud va quedando postergada, y muchas veces incluso a veces ni siquiera puedo contestar.
Creo que Florencia, que trabaja en mi despacho, está de algún modo contactada con Ud. Pero como hoy es domingo, y reviso mi correo, veo que todavía está su solicitud.
Hay una persona, que ahora vive en España, que se llama Roberto Ferro, y que es semiólogo. Ferro ha hecho todo un trabajo de investigación importante acerca de "Operación Masacre". No tanto desde su lectura y comprensión política, sino desde la semiología. Es Ferro el que insiste, e insistió en la cátedra, cuando era profesor de la UBA, en que no hay un libro Operación Masacre. Son tres, creo que decía, tres. Y es verdad, porque hay tres ediciones, que implican un libro distinto. Mi padre rescribió Operación Masacre, y al rescribirlo dio lugar no sólo a una nueva versión, sino a nueva comprensión de lo que allí narraba. Cambiaba el país, cambiaba el interlocutor, el pueblo, cambiaba el lector, y entonces lo rescribía, porque significaba la posibilidad de que el libro actuara de otro modo. "Escribo este libro para que actúe", dijo al comienzo.
Pero entonces, actuar, accionar, producir cambio, era diferente según la época que transitábamos, y la propia situación de Rodolfo Walsh en relación con esas épocas. O sea, no es UN libro. Y tampoco lo fue en su comienzo. Era una serie de notas. Y en eso trabajó Ferro.
La primera nota, que sale como una denuncia anónima, sin firma.
La pelea que mi padre tenía con los editores, y su temor de que le robaran la noticia.
En realidad no existía la "investigación periodística", como ocurre hoy. Por eso lo que se robaba, a mi entender, era la noticia. Y no la investigación.
Creo que hay que partir de una cosa obvia, pero inquietante, incluso hasta para recrearla en la imaginación. Investiga con libreta de notas. Incluso, mi madre y mi hermana y yo, le regalábamos unas libretas, porque es con esto que andaba, preguntando, anotando, sin grabador. La idea de trabajar sin grabador me parece que es la idea más perturbadora, hoy.
Sin grabador, sin cámara oculta, en una época donde no había fotocopia.
Notas, nota. Pero entonces, la prueba, las pruebas, testimoniales, sin grabador, son de una naturaleza distinta. Yo creo que si Ud. busca va a encontrar que todo esto ha sido muy investigado. Por Roberto Ferro, que algo ha escrito, y publicado. El incluso trabajaba en una edición de Operación Masacre que recopilaba todo, pero que no se publicó. Tal vez, de acuerdo a lo que pueda Ud. ir encontrando de esto, yo le pueda responder algo más. Pero creo que hay que tener en cuenta un par de cosas:
Mi papá concibe la noticia como algo que se puede desplegar. Y entonces "inventa" la campaña periodística. Suena raro, hoy. Pero no existía la "campaña", ni para bien ni para mal. Y ya hay alguna idea previa, suya, incluso antes de OM, incluso con un sentido completamente distinto.
Mi padre era antiperonista, en aquella época. Y lonardista, durante tres meses. Es desde ese antiperonismo, que escribe, a pesar de él, la denuncia.
Y es el efecto de sorpresa que genera, que se escriba desde una posición ideológica "contraria", lo que inaugura La idea de "objetividad" emparentada con la veracidad y la legitimidad.
Hay otro libro que intentó dar cuenta. Se llama ‘Mártires y verdugos’, de Salvador Ferla. Pero no tuvo el éxito de OM. Porque creo que narraba desde un lugar lineal. En fin, es imprescindible además conocer que mi padre era un escritor de relatos policiales.
Y que esa formación, y la de periodista, le permitían escribir de un modo diferente.
Pero además, escribía bien. Creo que es eso. Lo investiga como un caso policial, pero comprende que no es un caso policial. Lo investiga como si fuera una trama de ficción, de la cual dará cuenta, como un escritor de relato policial. Pero no es ficción. Con lo cual, hace algo que inaugura.
Y esto, para Ferro, es además un trabajo de traducción. Que era otro de los oficios con los que se ganaba la vida mi padre. La traducción, del inglés, al castellano, de relatos policiales, que se publicaban aquí en la Argentina por primera vez. William Irish, por ejemplo.
No he conversado con Flor para ver si se hace alguna entrevista personal, pero quería al menos contestarle algunas líneas, para explicarle por qué se demora la respuesta.
Pienso que si busca el material de Ferro, si encuentra, incluso por Internet, algo de esto, tal vez yo pueda seguir sumando o respondiendo algo que pueda ser de interés, o con alguna originalidad, que es lo que siempre nos preocupa, incluso porque es lo que Walsh intentaba. Ser original.
Afectuosamente, Patricia Walsh.”

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